lunes, 30 de julio de 2018

Movin' Out

Bueno, es tiempo de hacer limonadas.

La vida me ofrece limones Montessori, después de haberme hecho pato una que otra vez, es momento de tomar la oportunidad. La oportunidad estuvo tocando a la puerta desde que Nallely hizo su entrenamiento en CdMx y me platicó que "eso era ideal para mí".

Esther se encargó de confirmarlo y el "Colegio de la abejita" (que no lo es, sino que es una libélula) ofreció la "Orientación para estudios de adolescentes" y pensé que esa era mi oportunidad.
Bueno, todavía no. No pudimos conseguir los fondos necesarios, pero bien dicen que todo pasa por algo. En esta caso, el "algo" fue una serie de grandes enseñanzas para mí, desde el pleno convencimiento de tomar la orientación que fue cocinándose hasta alcanzar su mejor punto, hasta el evento que me mostró sin lugar a dudas el lugar en el que uno ya no pertenece, por muchas razones.

Así que ahora, con la sorpresa de que todas las fichas van cayendo en su lugar preciso, en el momento preciso. Pero no quiero ser malentendido: no sólo las circunstancias se dieron, la gente adecuada y linda me ha tendido la mano para que yo tome esta decisión.

Una invitación de Marie, el interés de Natalia, la aceptación de mis compañeros y de mis nuevos alumnos...

Así que ya tengo 2 años haciendo limonada y me encuentro feliz, aprendiendo más sobre esta vida y caminando, eso sí, mucho.

La filosofía de María Montessori, la manera en la que se relaciona uno con el ser humano en desarrollo es muy especial, y permite que no sólo aportemos lo necesario a los niños y niñas (sí, creo que no hay que dar por hecho que se habla de ambos géneros sino que hay que resaltarlo hasta que construyamos una realidad de respeto e inclusión verdadera) sino que además nos permite a los adultos ser también "seres en formación constante".

Así que disfrutando de hacer limonada, simplemente "soy".