Y en ocasiones una tercera, una cuarta, una quinta. Y pasamos por esta vida sin darnos cuenta, sin valorarla y dando por hecho que tenemos algo tan frágil como algo dado.
Me pregunto en ocasiones, "¿qué es la vida?"
Aparentemente un proceso continuo de reacciones químicas, fisiológicas, algo no fácil de explicar pero que sin duda, una vez que se corta ese 'continuo', por ejemplo, al interrumpir la aparente mecanicidad del corazón, al bajarle el switch y desconectarlo... se acabó. Todo se apaga.
En ocasiones ese apagón viene no sin una serie de dolorosas lecciones que -según me dicen los que saben- son nada más y nada menos que una "preparación para dejar este vehículo y trascender" a otros estadios. ¿Será?
Quisiera creer que sí, porque de cercanas experiencias he visto, por ejemplo con mi padre, cómo se transformó la dureza en (algo que acabo de escuchar) una "ternencia" increíble. Ternencia viene de la ternura necesaria para tratar a los otros y a uno mismo pero no es nada sin la paciencia.
En fin, que sólo nos queda agradecer pero con la obligación de vivir más intensamente que antes. No podemos ser indiferentes -o no deberíamos serlo- ante esas bellas, hermosas oportunidades de seguir aquí. Como lo dijo Nezahualcóyotl:
"Sólo una vez perecemos,
Sólo una vez aquí en la tierra."