jueves, 28 de septiembre de 2017

Las enseñanzas de don Miguel

Mike, el Sapo...

Tuve la suerte de ser invitado al Clan de Rovers del Grupo 92 de la Benito Juárez por mi amigo Arturo López-Gallo. Sólo dijo algo como que "le latía que íbamos a encajar en ese grupo de amigos". La cosa es que llegué al Clan de los Dragones de San Jorge cuando menos lo esperaba, pero Arturo tuvo razón: encajé allí, debo decir que no con todos pero sí con varios de ellos, y me gustó el código de ética y la propuesta de estilo de vida que propuso BP, Baden Powell, el fundador, para nosotros.

Quizás un año después de haber estado con el Clan, reuniéndonos cada viernes por la noche y a pesar de las protestas de mi padre por salir tan tarde, nos quedamos sin Jefe de Clan. Y alguien mencionó en una junta que se había acordado invitar a un tal Miguel Martagón para que considerara ser nuestro Jefe. En la vida había oído su nombre, pero por alguna razón me sonó familiar.

La primera junta que tuvimos con él, en el cuarto medio especie de ático en una de las casas de los claneros, creo que fue la de Luis Alberto, Mike llevó plastilina y nos puso a hacer esculturas de nosotros mismos, a manera de presentarnos ante él, y claro, para que él mismo viera por "debajo de esa escultura" quiénes éramos un poco más profundamente de lo que veíamos o queriamos revelar. Y años después me dijo que no olvidaba ese cerebro que yo hice, con una cable y una clavija que no sabía dónde conectar.

En nuestra segunda junta con Miguel, yo había pedido un tiempo para comentar con el Clan un mensaje que creía importante, y que estoy seguro que los recortes del mismo están en una de mis cajas de libros. Aún no sé la razón que me impulsó a recortar en una revista que por "casualidad" llegó a mis manos, una entrevista a Daniel Ruzo, acerca de las esculturas protohistóricas que abundan en el planeta y que son señales, arcas de Noé en las que se guarda el conocimiento adquirido en miles de años por civilizaciones que de vez en cuando -Daniel Ruzo mencionaba que cada 2 mil y pico de años multiplicado por 4- son borradas de la faz de la tierra por una catástrofe natural que tiene su origen en los 4 elementos, aire, tierra, fuego y agua.

El libro de Daniel Ruzo, "El Valle Sagrado de Tepoztlán" me llamó la atención por el mensaje en que se nos urgía a estar listos, preparados para la siguiente hecatombe, que según Ruzo, está próxima. Y era precisamente en el Tepoztlán que yo comenzaba a visitar con mis hermanos Scouts, al acampar en Meztitla.

Mientras yo hablaba con pasión -creo recordarlo claramente- Martagón me miraba en silencio, y algún cierre dio a mi presentación. Días después me invitó a platicar acerca de ella: él mismo fue amigo personal de Daniel Ruzo, quien le mostró tda la información de la Cueva de Concha, escondida en las montañas sagradas de Tepoztlán, y que Martagón había escalado, buscándola. Ruzo, por su avanzada edad no podía andar como chapulín, pero Mike sí. Inclusive me platicó que llegó a emborrachar a uno de los mayordomos indígenas para sacarle el secreto de dónde estaba la Cueva de Concha, pero el mayordomo se negó a decírselo, porque "tú lo que quieres, güerito, son las máquinas", esas que se rumora son de un origen extraterrestre y que están allí aún...

La aparente coincidencia de que yo trajera a discusión ese tema, esa noche, con Mike presente y él habiendo buscado esa cueva por años, inclusive habiendo vivido en Tepoztlán para encontrarla, le dio a Mike una pista de que algo tenía que enseñarme. Y a partir de ello, fue mi maestro, mi gurú en temas por demás variados, pero siempre con la misma tonalidad: conocimiento oculto, esotérico.

Mike fue mi gurú en muchas cosas, en temas por demás fuertes e interesantes, pero sobre todo fue un amigo, el más cercano, importante, e influyente para mi formación. Y tuve el honor de haber podido entrar a su mundo más íntimo, más cercano, más personal. Siempre con respeto y con mucho cuidado, con paciencia, me dejó ver al Miguel, al Ángel, al ser frágil y al ser fuerte, al poderoso intelectual y al compasivo y exigente Scout.

Se reía de los intentos de algunos por descubrir ese mundo al que tuve un acceso privilegiado, y que sólo puedo explicar por un cariño correspondido que me obsequió, no sé si merecido, pero sí sé que muy bien correspondido.

A raíz de mi decisión de vivir en Chihuahua, y pese a sus advertencias y podría decir, su enojo, dejamos de vernos con frecuencia, pero cuando lo visitaba en la ciudad de México, siempre me recibió igual, amable, efusivo, siendo siempre mi gurú, y mi guía.

Quisiera haber podido verlo más, aprender más, recibir más porque su energía era tanta que nos daba lecciones y apoyo a cientos de amigos a la vez, casi todos Scouts. Hoy, quizás ya pudo volver a ver a Mike Tena, quien no dejó de enviar mensajes, quizás ya puede verme, vernos desde un lugar que seguro nos preparará, ya que ese bello señor, capricornio siempre, vino a eso: a preparar el terreno.

Mike, Sapo, Miguel, gracias por dejarme vivir ese mundo, las enseñanzas de don Mike, y por mostrarme los caminos del guerrero. Siempre intentaré honrarte con mis hechos.

~lm

28 de septiembre, 2017.